51 años de historia viva, compromiso político y esperanza desde el territorio

El atardecer del pasado jueves 16 de abril envolvió la explanada del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos en Santiago, pero al interior del auditorio, el clima era de un reencuentro cálido, urgente y necesario. No se trataba de un cumpleaños cualquiera. La Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas (FASIC) conmemoraba su 51.º aniversario, un evento marcado a fuego por el concepto de 50 + 1. 

Un hito de recuperación institucional y la alerta por la memoria

Bajo la cálida conducción de Gloria König, la ceremonia arrancó con la fuerza de quien sabe que los espacios de verdad están bajo asedio. María Fernanda García, Directora del Museo, tomó la palabra para dar la bienvenida, pero también para encender una alerta fundamental: los sitios de memoria y las organizaciones de derechos humanos deben ser protegidos y reivindicados activamente. El 50 + 1, señaló, era un hito de recuperación ineludible.

Frente a ella, en las butacas, se respiraba la densidad de la historia y la urgencia del presente. La convocatoria reunió a autoridades de primera línea: el Subsecretario de Derechos Humanos, Pablo Mira; el Director del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), Yerko Ljubetic; la obispa Izani Bruch junto al obispo Neftalí Aravena, Presidente de FASIC; el exministro Jaime Gajardo; y el diputado Boris Barrera. Pero el alma del auditorio residía en las primeras filas, ocupadas por las representantes de las agrupaciones históricas: la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP) y la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD).

En el centro de este legado, destacó la presencia del Secretario Ejecutivo de FASIC y Premio Nacional de Derechos Humanos 2024, Claudio González Urbina. En un sitial igualmente protagónico, y con un valor histórico absolutamente independiente y propio, se reconoció la labor incansable de Verónica Reyna, pieza angular de esta historia y referente en la defensa de los derechos humanos en el país.

Tres Álamos y un saco de dormir

Para entender a FASIC, hay que viajar a la noche más oscura del país. A través de un recorrido audiovisual presentado durante la jornada, los asistentes revisitaron los orígenes de las redes de apoyo que no nacieron para teorizar, sino para salvar vidas. Exilios de presos políticos, reunificación familiar, provisión de identidades falsas para escapar de la represión; misiones de riesgo asumidas por profesionales a los que ninguna universidad preparó para enfrentar el terrorismo de Estado.

El peso de esa historia se materializó en la voz de Nubia Becker, ex prisionera política, literata y escritora. Su testimonio silenció la sala. Nubia no habló de grandes tratados, sino de lo tangible: recordó sus meses de detención y desaparición en la impunidad de los centros de tortura, y cómo, al llegar a la Barraca de Tres Álamos, el primer rostro amigo que vio fue el de Claudio González. En aquel entonces, operando como parte del Comité de Ayuda a Refugiados, le entregó un saco de dormir y alimentos. Ese simple acto de humanidad básica fue, en medio del horror, la confirmación de que sus vidas seguían importando, sembrando la semilla de lo que instituciones como FASIC consolidarán más tarde.

El llamado a esperanzar

A mitad de la jornada, el pastor Daniel Godoy entregó una de las reflexiones conmovedoras y profundas del evento. Recordando la raíz ecuménica de la Fundación, Godoy fue enfático al señalar que existe un acuerdo explícito del directorio de FASIC para brindar un respaldo total y permanente al Instituto Nacional de Derechos Humanos, reafirmando el compromiso ético de las iglesias cristianas con la dignidad humana.

"FASIC nació de una fe que arde en el pecho y no puede quedarse quieta ante el sufrimiento del prójimo", declaró Daniel Godoy.

El pastor recordó que el trabajo de la Fundación es, en la práctica, una "liturgia sin altar". Sus sacramentos no se imparten en templos de techos altos, sino en los pasillos de los tribunales, en las comisarías, en los aeropuertos y en las cárceles. Fue entonces cuando propuso un cambio de paradigma vital para los tiempos que corren: dejar de entender la esperanza como un sustantivo pasivo y transformarla en un verbo. Esperanzar: es ensuciarse las manos, es intervenir en la realidad, es actuar proactivamente para que nadie enfrente la injusticia en soledad.

El testimonio de Yerko Ljubetic

El Director del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), Yerko Ljubetic, se dirigió al público. Su intervención no fue un simple discurso institucional, sino un relato personal que entrelazó su propia historia de vida con el impacto y la herencia de la Fundación.

Ljubetic recordó con nitidez su experiencia como relegado político en el norte de Chile durante los años más duros de la dictadura. Describió esa sensación de aislamiento absoluto, donde la incertidumbre y el abandono estatal buscaban quebrar la voluntad de los opositores. Fue en ese contexto de oscuridad donde apareció FASIC.

La frase central de su relato fue un reconocimiento a la calidez humana de la institución: "FASIC fue esa luz que nos permitió sentir que le importábamos a alguien más que a nuestros propios familiares". Explicó que, en momentos donde la sociedad parecía darles la espalda por miedo o complicidad, el saber que una organización estaba pendiente de su integridad, de su alimentación y de su contacto con el mundo, fue lo que permitió a muchos sostener la esperanza.

En su análisis, el Director del INDH valoró la labor de FASIC no solo como un acto de humanidad, sino como una estrategia de resistencia que logró "ampliar el rango de lo posible" en Chile. Para Ljubetic, la Fundación fue pionera en abrir caminos jurídicos y sociales donde no los había, instalando una defensa de los derechos humanos que hoy es el cimiento de instituciones como la que él mismo dirige.

Finalmente, Ljubetic vinculó su pasado con los videos del norte proyectados. Señaló que ver a los equipos de FASIC hoy, trabajando con la misma entrega por los derechos de las personas migrantes y refugiadas, es la prueba de que el espíritu de la Fundación permanece intacto. Concluyó reafirmando que FASIC siempre estuvo ahí cuando otros cerraban las puertas, y que su presencia sigue siendo indispensable para garantizar que la dignidad humana sea la medida de todas las cosas en democracia.

Los nuevos rostros de la solidaridad y el refugio

Pero la historia de FASIC no es una pieza de museo anclada en la dictadura; es una maquinaria en constante movimiento. La ceremonia giró su mirada hacia el extremo norte de nuestro país: Arica, Iquique y Antofagasta. Allí, donde la crisis migratoria ha desatado discursos de odio y criminalización, los equipos de FASIC operan en la primera línea.

El testimonio de Felipe Pardo, del equipo de la Fundación, resumió a la perfección este nuevo desafío. Relató que trabajar en FASIC hoy significa, coloquialmente, estar dispuesto a "ponerle el pecho a las balas". "Yo soy chileno, yo puedo enfrentarme a un discurso de odio, pero detrás mío hay niñas y niños de los cuales yo tengo que garantizar sus derechos", sentenció, dejando en claro que la labor institucional exige hoy el mismo coraje de antaño.

A estas palabras se sumó la profunda reflexión de Cristian Núñez, Coordinador del Programa de Refugio y Migración, quien advirtió que, si bien el panorama actual es complejo y seguramente se proyectará por muchos años más, "el enfoque respecto a la defensa de los derechos humanos jamás se debe perder". Núñez destacó lo hermoso y vital de la misión que asumen día a día: "Tenemos en nuestras manos una tarea que es muy importante, que es trabajar por entregar la dignidad a personas a quienes la sociedad se la ha quitado... no desde nosotros, sino que desde FASIC", recordando que el objetivo siempre es aportar un granito de arena para quienes buscan refugio y una nueva oportunidad de vida.

La humanidad de este proyecto se hizo aún más palpable al proyectarse las cartas y dibujos llenos de color enviados por esos mismos niños y niñas desde las residencias del norte. A esto se sumó un agradecimiento especial a Rubén Trujillo, quien envió un hermoso regalo artesanal confeccionado con sus propias manos desde el desierto.

La memoria como derecho cultural

La mirada analítica hacia el porvenir estuvo a cargo de la académica Constanza Symmes, quien regaló una de las reflexiones más lúcidas sobre el acervo de la Fundación. Citando al filósofo Walter Benjamin "Existe una secreta cita entre las generaciones que fueron y la nuestra", Simes delineó las semillas que FASIC deja para el futuro.

Destacó tres pilares incombustibles: primero, el tejido ecuménico, vital para sostener la memoria cruzando diversos credos y territorios sociales. Segundo, la actualización de los derechos humanos hacia los "derechos culturales", valorando profundamente el trabajo pedagógico que hoy la Fundación realiza en colegios y liceos. Y tercero, el inmenso valor del Archivo Histórico de FASIC. Este archivo, reconocido por la UNESCO con sus miles de carpetas, sobrevive con una calidad técnica de estándar internacional pese a la precariedad de recursos, manteniéndose como un "fuego vivo" de consulta permanente.

Para graficar el impacto de este legado, Symmes compartió una conmovedora anécdota personal: al contarle a su hijo de nueve años sobre la historia de FASIC, el niño lo asoció inmediatamente con una suerte de "Schindler chileno". Un recordatorio potente de que la historia del horror y la salvación ocurrió aquí mismo. "Sin ustedes, nosotros no podríamos ni soñar ni inventar otros modos de producir la vida en común", concluyó Symmes emocionada, homenajeando la humildad histórica de quienes han sostenido esta lucha sin buscar protagonismos.

El avance de las instituciones y la incidencia política

Hacia el final de la jornada, el cierre institucional estuvo a cargo de Claudio González Urbina, quien subió al podio para agradecer y trazar una línea de acción proactiva frente al actual escenario político.

El Premio Nacional se refirió a los retos actuales en la defensa de los derechos humanos, enfatizando que el apoyo estatal debe ser un compromiso constante y proactivo. Asimismo, extendió un agradecimiento especial a diputados, ministros, senadores y otras autoridades de Derechos Humanos que han brindado su acompañamiento a FASIC, valorando su voluntad política y su adhesión democrática a la trayectoria histórica y al futuro de la institución.

Fiel a una postura de incidencia firme, el Secretario Ejecutivo enfatizó la necesidad de seguir avanzando en la consolidación de las garantías fundamentales. Recordó que las primeras reuniones para dar vida al Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) se celebraron precisamente en las oficinas de FASIC. Desde esa autoridad histórica, reafirmó el respaldo irrestricto a la autonomía del INDH e instó a mantener un trabajo enérgico para expandir el progreso alcanzado, recordando que una democracia sana requiere organismos fuertes, activos y con plena capacidad de acción. 

Acordes y empanaditas de cariño

Después de la densidad histórica y política, la jornada necesitaba un bálsamo, y este llegó de la mano de la música. La agrupación Los Insobornables, liderada por Cristóbal Berrú, agrupación que mantiene viva la herencia musical de su padre, Max Berrú; hizo vibrar al auditorio con su presentación musical.

Al cerrarse el acto, Gloria König invitó a los asistentes a compartir una tradicional "empanadita de cariño". Entre abrazos de sobrevivientes y autoridades, se selló este 51.º aniversario: un punto de partida para seguir esperanzando a Chile.

FASIC ha demostrado que 51 años no son una meta, sino un punto de partida para las luchas que vienen. Frente al miedo y la exclusión, la respuesta sigue siendo la misma: memoria activa, compromiso organizado y el firme propósito de seguir esperanzando a Chile.

 

La gran conmemoración en octubre 

La jornada de este 16 de abril fue un reencuentro necesario, pero es solo el comienzo. Tal como adelantaron las autoridades durante el evento, en octubre de este año volveremos a encontrarnos para seguir profundizando en nuestra historia, legado y desafíos actuales a través de un gran seminario conmemorativo por los 50 años de FASIC. Desde ya, invitamos a toda nuestra comunidad, amigos y amigas,  a estar atentos a esta próxima convocatoria para seguir haciendo historia juntos. Es que 50 años son 50 años y no hay cómo quitarle peso a eso.

¿Deseas revivir la jornada?  Mira el registro completo de la transmisión en nuestro canal de Youtube. (Déjanos tus comentarios)